No se en que momento del viaje, me
desvanecí por un momento estando aún de pie y tal vez en un pseudo
estado de inconsciencia bajé de aquel autobús y eche a andar por la
calle cercana a la casa de mi padre esa tarde. Llegue a la vieja
quinta con aquel ciprés bien cortado en el que hacia mucho que no
jugaba e ingrese a la casa, con aquella vieja llave oxidada en la que
aun se podía leer "Travex", siempre por la puerta trasera,
puesto que nunca supe porque la delantera jamas se abrió, después
de lo que aun denomino como "el extraño día". Pasé por la
sala y llegué a la habitación de mi hermanita. Papá estaba al lado y
le pregunte como seguía. Aunque me dijo que iba de bien en mejor, su
cara de angustia me decía otra cosa. Ella dormidita y yo solo
recordé aquellas fotos en las que siendo niño prometí cuidarla
siempre.
-Descansa un poco, hace mucho calor. Yo
me quedo aquí con ella- Me dirigí a la otra habitación, pasando
por el hall que da a la sala. Me encontré con una salita de estar
recientemente acondicionada. -Aquí estaba mi cama- recordé, es que
esa fue mi habitación. Vi incluso la pared pintada de color verde en
el cajón superior del ropero. Encontré un sillón y el viejo
televisor CRT marca Philips que hacia años teníamos en la sala. Yo
pensaba que lo habíamos regalado. Lo encendí y me recosté, muy
cansado y acalorado sobre aquel asiento. Al encenderse el televisor
la estática del medio empezó a difuminarse. Eran las noticias otra
vez. Quería ver los cartoons clásicos que había visto esa mañana
en casa. -Tendré que conformarme con esto- Renegué.
Estaban transmitiendo una entrevista en
vivo. La transmisión se interrumpe. -Este es un avance
informativo...- leía la locutora de aquel noticiario de siempre.
Echado sobre el extraño asiento me puse a pensar que había sucedido
en el intervalo en el que me aburrí y baje del autobús. -Ruido de
trompetas- recordé, en que rato las habré escuchado. Me recordaron
a un sonido similar que escuche aquel día con ella, cerca a la
universidad, cuando cruzábamos el puente. -Los científicos han
corroborado sus mas temidas sospechas, el sol ha llegado a un
estado...- oía por el televisor. El calor me sofocaba. Yo caí
dormido.
Desperté. Son más de las 6 de la
tarde, al menos eso mostraba el reloj. El televisor mostraba la
entrevista que había estado transmitiendo. Me extrañe porque la
entrevista debió terminar hacia horas. -¿Papá?- Llame sin obtener
respuesta. Mire por la ventana. Las calles estaban extrañamente
vacías. Pensé que el había salido a comprar y decidí seguir
viendo la televisión. De pronto note algo, estaban pasando toda la
programación de la mañana a las 6 de la tarde. Al pasar a la otra
habitación encontré una escena desconcertante. Mi padre seguía
cuidando a mi hermana y tenia la misma cara de angustia. Le pregunte
que pasaba. Me dijo que algo estaba por pasar. Decidí quedarme con
ellos. No quise regresar a apagar el televisor. Prendí el radio de
la habitación -las radiodifusoras han decidido retransmitir su
programación de la mañana antes de cesar sus transmisiones después
de la catástrofe de hoy, por nuestra parte aquí cesan las transmisiones de R** Noticias, a continuación procederemos a pasar a negro...- No sabia de que demonios hablaban. Intente cambiar de radio y solo dí con esas raras estaciones de números en la que en medio de la estática alcance a escuchar "hyakku shi-juu shi". De pronto
una roja capa de calor nos cubrió. No se que sentí ni recuerdo que
pasó. Sólo recuerdo que lo último que escuché por la radio fue
"doce estrellas, las hemos contado, son doce", mientras recordaba las caras de angustia de todos los que había visto ese día.